Gnosis: El fruto (post) rockero del colectivo de la iluminación espontánea
Tres amigos poseedores del conocimiento absoluto son los miembros de Gnosis. Esta banda capitalina, que hace pocos meses debutó en los escenarios, es acreedora de un sonido potente y espacial. Sonido que no ha pasado inadvertido para los amantes de la buena música, esa que se hace con el corazón y de forma absolutamente desinteresada. A su alrededor, proyectos paralelos como Humo Líquido, Jack Waldo y Arriba2 complementan la cosmovisión de un colectivo de imaginativos músicos.

Texto: Macarena Silva
Fotos: Gnosis

La estación del metro. Que más típico punto de encuentro para el santiaguino moderno. Para no ser menos, nosotros también nos reunimos ahí con Gnosis. Seríamos sólo tres, pero, momentos después, me encuentro sentada en un agradable bar cercano a la estación Manuel Montt rodeada por cuatro comensales. La atmósfera no demora en sentirse cálida y alegre, más bien, una mezcla entre euforia y nervio, que en el transcurso de la cita se torna completamente distendida. Mis interlocutores son Álvaro Riveros, baterista; Jorge Silva, guitarrista y manipulador de softwares y Álvaro del Pino, bajista y tecladista, todos miembros estables de la banda capitalina. Debo agregar a Silvia, la silenciosa y asertiva novia de Jorge.

¿Quiénes son Gnosis como para hacerles una entrevista? Son tres muchachos veinteañeros que han dado mucho que hablar en el pequeño circuito musical “alternativo” de la ciudad por su participación, junto a Humo Líquido y los electrónicos Must Urban, en una de las tocatas dominicales organizadas por Bolsa de Gatos (espacio juvenil de Radio Universidad de Chile) “Suenan a Mogwai”, fue el comentario más escuchado aquella vez de boca de algunos impresionados escuchas.

Gracias a un buen pitcher helado de cerveza comienzan a emerger los recuerdos del año 94, cuando estos amigos se reúnen por primera vez en torno a los instrumentos. Jorge recuerda: “Comenzamos a tocar bajo el nombre de Pezi, que éramos nosotros tres más Diego (integrante de Humo Líquido) Después se fue y entró otro amigo a tocar guitarra, que también se fue, quedamos los tres y ahí comenzó el cambio”. Álvaro Riveros continúa con el rompecabezas: “Después entró un percusionista. Estuvo como dos meses y lo echamos; no funcionó. En ese momento empezó a cambiar todo; nos influenciamos un poco por Radiohead, Sunny Day Real State y empezamos a bajar las revoluciones de la banda”.

Impulsados nada más que por el conocimiento y los deseos de descubrir nuevos estilos, los hasta ese momento Pezi -un proyecto de connotación netamente hardcore- comprenden que su camino va dirigido hacia las sonoridades más etéreas, disonantes y, en definitiva, rockeras. Luego necesitaron un nuevo nombre, y lo obtuvieron del diccionario. Gnosis es “el conocimiento absoluto e intuitivo fruto de la iluminación espontánea”.

Qué fue primero, ¿el cambio de nombre o de estilo?

Jorge: No sé. Como había cambiado tanto la onda decidimos cambiarle el nombre al grupo. Eso fue como dos meses antes de la tocata en la radio de la (Universidad de) Chile, en marzo o abril de este año.
Álvaro del Pino: Pezi ya no existía, ya habíamos eliminado todos los otros temas y estabamos tocando cosas nuevas.

¿Es diferente ahora la estructura medular de la banda?

J: Todos tenemos una misma idea; tiramos todos para un mismo lado. Dejar que cada uno haga su parte es, yo creo, lo que lleva al producto final. Si yo llego con una idea, él le va a hacer el bajo y ese va a ser el bajo y eso hace al final el producto. Obviamente siempre hay críticas de por medio.

En este cambio de formula, primó la idea de evocar ciertas atmósferas, porque al escuchar sus temas es posible encontrarse tanto con melodías sentimentales (no románticas) como con otras mucho más carnales.

J: Yo creo que igual hay una idea, pero no creo que sea como “hagámoslo así o asá”.

Pero en ese sentido, ¿Van comprendiendo que su trabajo se enmarca en determinados espectros musicales?

J: Sabemos lo que queremos hacer en los temas, la onda que les queremos dar.
AP: En lo personal, me preocupa más que me guste y que me provoque algo a mí. Quizás los tres pensamos que es medio egoísta, pero en realidad me da lo mismo si a los demás le va a gustar o no. Siempre he tocado en un grupo con la idea de la autorrealización...

¿Y ese sentimiento de autosatisfacción ha tenido consecuencias?

J: De hecho, por eso no tocamos en tantas partes. Yo creo que si nos moviéramos más igual podríamos tocar, pero no nos interesa.
AR: No hay como la sala de ensayo cuando suena bien.
AP: De repente uno toca en locales y cuando suena mal, sale achacado. En cambio cuando nos metemos en la sala, somos los tres haciendo música no más. Es personal y sólo de vez en cuando el resto de la gente lo escucha.
AR: Por ejemplo, hay cosas que hago que sé que nunca nadie va a escuchar y que las hago para mí. Con hacerlas y escucharlas ya es bacán.
J: Otra cosa que influye es que a los tres nos gusta todo lo que es arte: la pintura, el teatro. Entonces tratamos de encaminarlo por ahí y es con la música donde se nos hace más fácil. Yo no pinto muy bien y tampoco sé actuar. Es en la música donde podemos expresarnos mejor.

No sólo de rock vive el hombre

No fue difícil descubrir que es lo que une realmente a estos amigos: el sentido del humor. Para no convertir nuestra plática en una eterna broma, me apresuré a encaminarla por el lado de las motivaciones y gustos. Electrónica, grupos paralelos y cosas por el estilo. De esta forma nombres como Humo Líquido, Jack Waldo y Arriba complementan la cosmovisión de un colectivo de imaginativos amigos que canalizan sus inquietudes por medio de diferentes estilos sonoros. En ellos caben desde las melodías de ensueño hasta la improvisación y exploración con pretensiones más vanguardistas.

En sus composiciones ustedes ocupan una serie de elementos de la electrónica ¿Cómo llegaron a familiarizarse con esta música?

J: Cuando escuché la música electrónica me gustó. Simple.
AP: A mí no, de hecho tenía rechazo hacia la música hecha en máquinas. Pensaba que cómo podía gustarles eso si eran puros botones. Estaba limitándome bastante porque no me daba el tiempo para escucharla. Ahora encuentro que la música electrónica es más espacial, puede llenar mucho más los espacios que un tema tocado con batería, guitarra, bajo y eso me gustó. Sonidos que no existen en la naturaleza los puedes sacar de la máquina.

Es decir, ¿Al formato tradicional de banda de rock le incorporaron las máquinas?

J: Creo que a futuro va a haber varias partes electrónicas, pero por ahora estamos viendo lo que son sintetizadores y ruiditos.
AP: Pero no tenemos muchos recursos tampoco.
J: Plata falta...
AP: .. y como que el programa está más o menos... (risas)
J: ... y el computador está más o menos y los amplificadores están más o menos (risas)

En un comienzo me contaron que junto con tocar en Gnosis trabajan en diferentes proyectos paralelos con otros amigos. Uno de ellos es Humo Líquido.

AP: Es como bien bonito Humo Líquido. En él tocamos Álvaro, Diego y yo.
AR: Influencias de Jim O`Rourke, Sam Prekop y de la mente. Nada que ver con Gnosis, es más relajado.

¿Cómo es Gnosis para ustedes?

AR: Es rockero.
AP: Gnosis tiene las frecuencias más altas, un poco más fuertes. Humo líquido es como para el domingo en la mañana, minimalista. Aunque los dos tienen esa faceta. Son diferentes si conoces los grupos, pero mucha gente dice que son parecidos.
J: Si hay dos integrantes de Gnosis se tiene que notar.

Qué me dicen de Jack Waldo, su faceta hardcore.

J: Es hardcore melódico. En él tocamos el Álvaro (Riveros) y yo.
AP: Arriba es otro grupo.

Háblenme de ese proyecto.

AR: Experimental al máximo.
AP: Soy yo con el guitarrista de Humo Líquido. Es pura improvisación, no existen temas. Existen es porque están grabados. Ese grupo si que es autorrealización para mí; pocas veces me he sentido decepcionado de haber tocado algo con el Diego. Es pura experimentación, tocamos de todo, hasta unas latas. En los últimos temas yo tocaba una radio que tenía unas frecuencias medias raras y teclados, y las guitarras estaban a cargo del Álvaro (Riveros)

Al escuchar algunos de sus temas como Gnosis es imposible no reconocer influencias de grupos como Mogwai, Tortoise o Sea & Cake.

J: Los temas que escuchaste son los primeros que están saliendo de esta nueva formación. Son los primeros cinco o seis temas que hemos hecho, desarmado y botado. Y en ese sentido, creo que definitivamente se va a tener que escuchar algo, porque de ahí viene. En un tiempo más, de todo eso va a salir el “percolado” y va a decantar en lo que vamos a ser nosotros.
AR: Ojalá que pase. En una de esas somos terriblemente mulas y no hacemos nada.


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


 


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